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martes, 19 de mayo de 2015

Una de Bocinegros.




Hola amigos, en esta ocasión os relato una corta pero divertida e intensa jornada en aguas gaditanas.

Este año por motivos de trabajo tengo que visitar diferentes costas andaluzas, y esta vez le tocó el turno a la maravillosa provincia de Cádiz, lugar que desde tiempo me tiene enamorado y que no puedo visitarlo tanto como me gustaría.

Aproveché que tenía que ir el lunes para pasar la semana recorriendo la geografía gaditana para irme el viernes con mi novia, y pasar el fin de semana disfrutando ya del buen tiempo que está haciendo, visitar algunos rinconcitos que les tenía echado el ojo, y claro,, de paso salir unas horas a probar algún prototipo de caña que está  construcción para ir puliendo algunos detalles.

Pues nada la jornada sería muy corta de 6.30 a  10.30, por lo que un par de cajas de gusanos, en este caso catalán y alguna tita y cangrejos por si entraba el roamen serían más que suficientes.

Como el tiempo era propicio, planifiqué la breve jornada en busca de algún espárido, dorada o herrera principalmente, pescando con hilos finos y así probar todo el potencial de la caña, tanto en lances largos como en corto.

Aunque eran las dos especies a buscar, por la zona que es y por otros compañeros no me extrañó nada el resultado que al final me deparó el azar.

Monté muy pronto, aún de noche y estaba solo en la playa, así que  en unos pocos minutos los gusanos estaban en el agua, decidí montar un fluorocarbono 100% de Wiffis en  0.27 de gameta y un anzuelo Owner chinu con ojal del número 1, ya que  ante la proximidad de la piedra  me dio miedo empatar más fino. En el carrete decidí montar un 0.20 mm y un 0.16 mm para probar dos distancias, ambos del wiffis X-Bond, un hilo del que me está sorprendiendo muchísimo su resistencia a la abrasión y al nudo.

Wiffis invisible , Owner serie 50355, Plomo potugués 130 gr.

Ya clareando los gusanos volaron al agua con la peor de las intenciones jeje.

No pasaron ni 5 minutos cuando se produjo la primera destensada en la caña, marcando perfectamente la picada, tras coger la caña venía un pez, al acercarlo al rebalaje supuse que era un sargo de tamaño mediano, debido a los típicos cabezazos de esta especie, cuando tocó arena vi que mi instinto no me falló y así cobraba un bonito sargo de unos 600 gr, el cual tras desanzuelarlo se fue por donde vino, ya que no era el invitado que esperaba, jeje,


A los pocos minutos asomó un compañero de fatigas y amigo, Lolo que curiosamente coincidimos sin  haber hablado y que rápido montó a mi derecha.

Mientras él montaba y yo desayunaba,  una picada preciosa arqueó lentamente la caña hacia adelante, pero con fuerza, `pensé rápidamente en la primera dorada de la temporada, y según la picada, aunque no sería un monstruo, supuse una bonita zapatilla al otro lado de la línea.

Tras los primeros cabezazos fue viniendo a la orilla , y me extrañó mucho que no me pegara un par de buenas carreras, tras pasar la línea donde termina la espuma de las olas pude comprobar que era un precioso bocinegro o vieja como les dicen a estos peces por la zona.




Ahora sí me cuadraba, la picada de este pez es desproporcionada a su tamaño, un pez como este de unos 750 gr me arqueó la caña como si una animal de bastante más peso fuese.

Como dije al principio , aunque estaba a otra cosa, no me extrañó para nada la presencia de este pez, ya que tanto Lolo como otro compañero habían sacado alguno por la zona. 

Tras la foto y el desanzuelado se fue por el mismo camino del sargo a seguir creciendo.


Pasaron un par de horas más sin picadas, el cebo salía intacto, poca actividad,a pesar de que el agua estaba en su punto, de un color precioso y movida. La caña había sido probada, tanto lanzando como con algún pez, nada mejor para extraer conclusiones y percibir sensaciones.

Un último cebado y me iría a recoger a mi mujer ¡¡ Lolooo échale un ojo a las cañas que voy al "cuarto de bañooooo"!!!!

-Vale tio guarro , siempre estás igual que pareces un mirlo, jejejejeje

No me había agachado detrás de un lentisco cuando Lolo me pega una voz.......¡¡¡ Killóoooooooooo la cañaaaaaaaa. !!!  Máldita sea, otra vez, que oportunos jeje

Salí corriendo y Lolo ya tenía la caña en la mano, menuda picada te han dado socio, es muy muy bueno me dijo, no se como no te han partido si te has dejado el freno apretado, puede que sea hasta un chucho, menuda picada. Ya me puso endemoniado, jeje tome la caña y unos buenos cabezazos sacaban hilo del carrete, buahh que buen pez...peroooooooooo  ¿¿ y si no es una dorada???? y si es otro parguete???' Jum jum  pues nada cuando llegó a la orilla éste si que me pegó un par de buenos arreones, pero ya me esperaba lo que iba a salir, otro Bocinegro, pero esta vez ya muy guapetón.



Tras la foto de rigor se lo regalo a Lolo, para que lo disfrute con su mujer e hijo.ya que si no llega a coger la caña seguramente me hubiera roto la línea del 0.16, que se portó como una campeona ante el error de dejar el freno apretado.

La cosa se puso bonita, pero había prometido a mi novia que llegaría pronto para ir a dar un paseo, así que sin más recogí los chismes ya que la caña estaba probada y el ratito de pesca había sido ameno.

Sin más me despido de vosotros hasta la próxima, no sin antes dedicarle la captura a Francisco José Flores (Chico) el cuál me puso en aviso de la posible presencia de ellos y no se equivocó el muy perro viejo jeje.

Espero verte pronto con alguno de los tuyos en las manos.





miércoles, 11 de marzo de 2015

Owner hooks, NO ESCAPE

Titulo esta entrada con el eslogan de esta fantástica marca de anzuelos, entre otras cosas.

Rindo este merecido tributo porque cada día me sorprenden más, no solo porque siempre halla sido mi preferida, que lo es, sino porque a pesar de tener que mover cielo y tierra para encontrarlos, ya que  en Granada hasta hace poco no los había, he sido fiel a ella ya casi 6 años por la gran confianza que me transmiten, y solo cuando no los encontraba o se me acababan me veía obligado  a comprar otras marcas.

En esta ocasión la captura que os narro  a continuación fue cobrada de una forma muy peculiar.

Pasada la primera mitad de la temporada invernal he dedicado apenas 3 jornadas en busca de la reina invernal, las cuales me han deparado un par de buenas capturas, alguna que otra suelta y  algún otro bolo, el cual ha sido menos doloroso de lo habitual ya que la compañía era inmejorable y el pesquero nuevo para mí en estas condiciones.




Entraba un temporal de poniente, que en aguas onubenses es sinónimo de muy mala mar, viento muy fuerte de costado, mucho arrastre lateral, que unido a una marea de coeficiente alto hacen muy difícil anclar los plomos en la orilla.

No son las mejores condiciones para salir, ya que con este viento han sido más los bolos que las alegrías, pero cuando se ha dado algo siempre ha sido bueno.

Cañas preparadas, cebadas generosamente con pulpo y sepia, y en esta ocasión probando una nueva línea de pesca, la cual tenía la impresión que debía ir muy muy bien para estos menesteres. 

No es otra que el Wiffis Flexor, en 0.55,  un hilo muy dúctil, sin memoria, de muy buena caída  algo de elasticidad,  y muy resistente a la abrasión, probado por compañeros con muy buenos resultados tanto para los bajos como para empatillar.





Tras necesitar 3 lances para clavar las cañas, por fin lo conseguí justo oscureciendo, lo punteros amortiguaban el embite de las olas, y mi única preocupación ahora debía ser que los plomos aguantaran y los coales no se liaran. Tras media hora reviso aparejos y todo correcto, nada de roamen y ni un enrredo, la cosa prometía.


Subía la marea, y el viento era cada vez más molesto, las olas batían con fuerza y se estaba haciendo un gran escalón en la orilla con el traqueteo de las olas, esto es algo peligroso cuando tenemos que cobrar una captura, ya que no es la primera vez que cuando la pieza llega ahí no podemos subirla y alguna ola nos la puede arrancar fácilmente.

Recibo una llamada y con el insoportable viento no consigo oir nada, decido irme al coche que estaba a unos 100 metros y me meto dentro para poder hablar, en plena conversación observo un movimiento raro en una de las cañas, le doy a las largas y veo una caña destensada y volcada para atrás, no le di más importancia, pensé que se habían soltado las grapas y seguí hablando. Tras unos minutos cuelgo y voy a revisar las cañas, veo que la caña está en banda y el hilo paralelo a la orilla.

Comienzo a recoger y no podía, me costaba mucho, por lo que decido recorrer la orilla recogiendo hilo, pensando que algo de basura me había sacado el aparejo, tras andar unas decenas de metros observo a lo lejos algo grande y plateado, enterrado de mitad del cuerpo hacia la cola, debatiéndose por liberarse, no lo podía creer, salí corriendo y cuando llegúe una gran lubina había sido escupida por las olas prendida de mi anzuelo por el filo del labio.

No lo podía creer, el animal tiró con fuerza ya que sacó bastante hilo del carrete, y cuando se quedó sin fuerzas empezó a tirar en paralelo a la orilla a favor de la corriente, y poco a poco las olas fueron echándola para afuera. Pudo soltarse en cualquier momento, en cualquier carrera o destensada, pero el 5180 cumplió su cometido y el pez no consiguió zafarse de este magnífico anzuelo, sin duda para mí, el más polivalente de todo el catálogo de Owner que no es pequeño precisamente, jeje.


Muchas son las veces que la mala suerte nos arranca un pez en los últimos metros, o vemos como tras una gran picada el pez no se clava, en este caso la suerte quiso que pudiera cobrar una gran captura de una forma un tanto peculiar.

De esta jornada aparte del buen sabor de boca por la captura, reafirmo mi plena confianza, una vez más,  en el que para mí es el mejor anzuelo con el que he pescado (5180), por otro lado confirmo al Wiffis Flexor como una seria alternativa cuando la cosa se pone fea de enrredos, a un precio bastante contenido, por lo que seguiré usándolo cuando el día lo requiera.

Pero sobre todo me llevo una buena anécdota y un buen chascarrillo para contar cuando nos juntamos los compis a contar  mentirijillas en cualquier tertulia que se tercie. Lástima no haber podido grabar el momento y sobre todo la cara de bobo que se me tubo que quedar jejejejej.








martes, 24 de febrero de 2015

Mi primer Dentex

Como ya expuse en la anterior entrada, esta temporada me propuse tomar contacto con el surfkayac, para conocer desde dentro los entresijos de esta modalidad.

Cada día he aprendido cosas nuevas, lo que se debe hacer y lo que no, aunque puede parecer algo muy simple os aseguro que no lo és, al menos para mí.  Todo empieza con la adaptación del material de pesca, cualquier caña de surfcasting convencional de acción algo dura nos valdría, bobinas de gran capacidad en el caso de usar nylon o algo menos profundas si se usa trenzado. En cuanto a los montajes para anzuelar el cebo, eran muy parecidos a los que yo usaba para la pesa de la lubina con cebo vivo, eso sí, un poco sobredimensionado, pasando de anzuelos 4/0 a los 6/0, de triples del nº4 a triples del nº1 y de una patilla del 0.40 a otra del 0.52-0.62.



OWNER 5180 SSW
OWNER 5169 AKI TWIST








OWNER 5111 CUT SSW



OWNER STX-58 TAFF WIRE



OWNER ST-66TN












Si algo me han repetido los dos Antonios, sobre todo el que se apellida como el poeta, es que no ay que escatimar en calidades, sobre todo en líneas de pesca y anzuelos, siendo éstos creo la parte más importante de todo el conjunto. Anzuelos robustos, generosos en tamaño, muerte y sumamente afilados serán nuestros mejores aliados a la hora de asegurar las picadas, pues como he podido comprobar son bastantes más los que se pierden que los se sacan.


Tras pasar el otoño y parte del invierno fuera por estudios y trabajo, regresé a casa como el turrón, por Navidad, con un mono de pesca y sobre todo de caza que no me aguantaba a mí mismo, ya que este año por decisión propia he dejado de lado la caza para ocuparme de otros asuntos, por suerte para la fauna de las sierras granadinas.

 Entre polvorón y polvorón,  Antonio sabiendo las ganas  que tenía de coger un dentón me propuso una salida para tentarlos. Después de saber los resultados que había tenido semanas anteriores, y decirme que la cosa no pintaba mal recogí el guante que me arrojó con gusto y organizamos la salida.  Estaba nervioso, quería tenerlo todo listo, bobinas, hilos, bajos, aparejos, en fin todo, e ir preparado para que no tuvieran que esperarme mucho y meter los cebos en cuanto despuntara  el día y no perderme la hora buena.

Se acercaba el día  las noticias no podían ser mejores, a Machado y a mí se nos unían Cordobilla  y Ángel. La cosa pintaba bien y la compañía iba a ser inmejorable. 

Había que ir a pescar, pero antes había que coger el cebo. Alguna vez Antonio me había dicho que si era difícil el hacerse con un buen dentón, más difícil aún era el coger un buen cebo, y es que a veces no es fácil dar con el cebo que queremos y en el tamaño que queremos.

Dicho y echo, 100 km para intentar coger el cebo ("esto no está pagao") la tarde de antes.  Algún calamardo, alguna sepia, algún pulpo o algún pez vivo era nuestro objetivo. La tarea no era fácil , ya que había que coger el cebo para 4 pescadores (esta vez nos tocó a Antonio y a mí).

La suerte estuvo de nuestro lado y en apenas 3 horas teníamos una  nevera con suficiente cebo vivo, tocaba dar la noticia a los compañeros de que cebo había, otra cosa es que aguantara vivo hasta el día siguiente. Tocaba desandar los 100 km con los oxigenadores a todo trapo y dejarlos descansar hasta la madrugada.

Suena el despertador, las 3:45 y lo primero hablar con Antonio para ver si el cebo seguía vivo, tras confirmarlo lo recojo y cargamos todo, alguna baja se había producido en la nevera, por lo que decidimos coger algo de cebo congelado por si las moscas.

Parada en el 24 h donde nos espera Cordobilla, tras ese café que sabe a rayos bebido de 1 sorbo como si fuera tequila, pasamos a recoger a Ángel, ya solo quedaba carretera y manta.

LLegada al pesquero y despliegue de medios, con las cañas montadas y todo preparado, metemos los cebos para adentro con la ayuda del kayak, las sensaciónes son buenas, el agua me gusta, el pedregal me encanta y sobre todo no oigo a Cordobilla ni Antonio diciéndome que no me tuerza tanto (ya va uno remando medio bien). En cuanto lo veo oportuno suelto los cebos y para tierra.
Bonita instantánea que consiguió captar Antonio.

La mañana transcurrió muy tranquila, hacía un día de mangas cortas y la compañía era inmejorable, a pesar de la poca actividad de los peces la mañana se me pasó volando.

Ángel  intentaba sacar algún vivo con su caña de pulso, Machado y yo  andábamos empatillando algunos triples y Cordobilla.... bueno, Cordobilla rabiando como siempre jejeje.





Si bien no estaba siendo una jornada muy fructífera, si estaba siendo bastante enriquecedora, pues cuando se juntan a debatir 4 pescadores siempre sale algo positivo. Llegó la hora de comer y como no podía ser de otra forma , los peces sienten la misteriosa necesidad de comer en el mismo momento que el pescador, a la misma vez que yo le metía  el diente a un bocata, un pez hizo lo propio con el cebo, dando una bonita picada doblando la caña poco a poco, no cabía duda,, la picada era constante y el pez estaba clavado.

Llego a la caña y estaba sacando hilo, recuerdo los consejos que me habían dado y manos a la obra, tras una buena clavada, el pez sintió mi presencia y buscó refugio con unos cabezazos dignos de un gran pez, poniendo al límite la resistencia del hilo. Había que bombear con fuerza, había que ser rápido para evitar que se encuevara, pero con estos peces no siempre es posible salvar los cientos de cuevas, rajas, algares o aristas que se encuentra por el camino. 


Hasta 3 veces se encuevó, le pelea me estaba resultando más complicada de lo que me pensaba. Con un poco de suerte y algo de paciencia conseguí sacarlo de su última fortaleza,  cerca de la orilla y ya con pocos obstáculos por delante pude poner en seco a un hermoso dentón.


Sin duda vendió muy cara su dentadura. Para ser el primero no estaba nada mal, había visto los bonitos colores de este pez en fotos, pero en vivo era aún mucho más bonito. Con la alegría que tenía encima solo quedaba celebrarlo con los compañeros y aguantar sus bromas,


Si bien sacar un pez de estos siempre se recuerda, mi primer dentón siempre será especial, ya que he tenido la suerte de poder compartir este bonito momento con 3 magníficos pescadores y  3 buenos amigos, a los cuales les quiero dedicar esta captura. Mención especial  a Machado, ya que sin sus consejos y sobre todo sin su constancia seguramente hubiera tardado mucho más tiempo en tachar al dentex de mi lista de especies.

Ángel Miranda, Antonio Machado,  Antonio Cordobilla y un servidor
Sin duda la experiencia con el kayak ha sido buena y gratificante, ya que abre ante el pescador un gran abanico de especies impensables para el pescador de orilla, o al menos muy poco probables.
No solo la distancia es la ventaja de este método, para mí lo más importante es que puedes alejar de la orilla un cebo muy voluminoso y soltarlo en perfecto estado. De no ser así, nunca podría lanzarse un cebo de estas características y mucho menos aún que llegara al agua medianamente en buen estado,  aunque fuese solo a  unas pocas decenas de metros.

Seguramente volveré a practicarla, en cuanto pueda o tenga ocasión, sobre todo para buscar especies mucho menos comunes y raras desde costa, mientras tanto seguiremos intentando engañar alguna sardinilla siempre que e pueda.

Espero os  halla gustado, un saludo y hasta la próxima.













viernes, 9 de enero de 2015

Calentando motores en buena compañía.



Buenas a todos amig@s por diversos motivos estoy teniendo muy poco tiempo para ir a pescar, muy pocas  salidas en los tres últimos meses, y como el tiempo manda no siempre está el agua como nos gustaría, si bien las últimas jornadas han sido y seguirán siendo dedicadas  a la búsqueda de la reina de la espuma, la reina del surfcasting invernal y las noches frías, que como la mayoría sabéis me refiero a la lubina, róbalo o llobarro.






Este principio de temporada invernal  ha estado marcado por la aparición de las algas en cuanto se movía un poco el agua, así que ha sido difícil arrancar algún pez.  Por otro lado apenas un par de temporales, muy pocos para estas fechas, y muy poco frío, por lo que la temperatura del agua no está en su punto aún.


Por mi parte la cosa ha estado regular, consiguiendo solo algún robalete mediano, y algunos de poca talla  que se fueron por donde vinieron, salpicados de alguna baila de buen tamaño y algún que otro sargo, que aunque han sabido a poco, han maquillado algún que otro bolo jeje.










Pero si bien yo no he tenido el tino necesario para hacerme con un buen tarugo, en esta ocasión han sido mis compañeros de pesca los que acertaron de lleno.


En una de las salidas más complicadas que recuerde debido a  la corriente y sobre todo las algas, mi compañero y amigo Manuel Aljama (Lolo para los que tenemos el privilegio de llamarle amigo) se colgó este pedazo de robalo, con el que abría la lata de los tarugos invernales, y que fué justa recompensa a la cabezonería no solo de Lolo, sino también de Jesús y un servidor que aguantamos estoicamente lo laboriosa que estuvo el agua.









 En estos días así, solo un buen puntero, y sobre todo un buen fluorocarbono, atado a un buen anzuelo cebado generosamente serán los únicos garantes de que nuestros cebos estén pescando cuando pasa el pez por nuestro puesto.




En  otra salida de las pocas que hemos echo, el turno fué de Sergio Gallego, un buen amigo y  consumado pescador  a spinning que ya sabe lo que es sacar tarugos con cañitas de juguete, y que este año le ha picado el gusanillo del surfcasting (pobre de él).

 Ante este nuevo reto que se planteaba he intentado ayudarle en todo lo que he podido y lo mejor que he sabido, tal como él hizo en su día conmigo cuando fuí yo, el que acudió a él y a su hermano Jose Manuel, en busca de consejos sobre la pesca con señuelos.



Como no puede ser de otra forma puse todo mi empeño para que todo saliera bien, y aunque aún le falta limar algunas cosillas y afianzar algunas cosas aprendidas solo le costó jornada y media el hacerse con un hermoso robalote, tras una bonita pelea en dos cuartas de agua, que sin lugar a dudas tardará en olvidar. Para maquillar el resultado nos hicimos con otro par de robaletes, que pusieron la guinda a otra jornada más de pesca.






Sin más que contaros me despido de todos vosotr@s hasta la próxima.






sábado, 18 de octubre de 2014

Robalete veraniego

En esta ocasión os cuento lo sucedido este verano un día cualquiera, de esos que no sabe uno muy bien donde ir, bien por las algas, las mareas o bien porque no se esté dando el pescado en algún sitio conocido. Uno de  esos días inciertos en los que el tiempo no está bueno para casi nada con el agua medio achocolatada debido al viento de NW, viento que deja las aguas en Huelva bastante feas.

Ante este panorama decidí ir a pescar a la playa del coto Doñana, un paraje de incalculable belleza y valor natural, en el cual uno puede relajarse hasta tal punto de no ver a nadie en todo el día, apenas los 4x4 de la guardería y poco más. El silencio solo es roto en algunas ocasiones por los correlimos en su ir y venir por la orilla, o bien por cualquier habitante de la zona. Un lugar recomendable 100% para relajarse e intentar hacerse con alguna corvina, chova o lubina.

Pues bien al lío, al ser una zona en la cual la pesca nocturna está prohibida, decidí meterme bien tempranito y pegarme andando un ratito hasta ver una gola o algo que llamase mi atención y me dijera que sería un buen puesto. Lamentablemente el paseo se convirtió en una huida en toda regla de trasmallos, ya que estaba abarrotado. Anduve casi una hora hasta que llegué a una zona aparentemente libre de ellos, Justo delante de uno de los chozos de pescadores que allí habitan, tras charlar con el, me confirma que no hay trasmallo y que hasta las 7 o las 8 de la tarde no iría a echarlo, así que me dispuse a montar. Tras un ratito pescando este "señor" se acercó amistosamente a compartir una cervecita bien fresquita, a la cual no pude decir no. Tras unos minutos charlando y discutiendo sobre los mejores vientos allí para la pesca, una de las cañas, la que tenía más cerquita lanzada, da una buena picada y dejó el hilo en banda, pensé en una dorada, pero tras clavar sabía ya bien lo que era, se dejó venir a la orilla, para ya ahí meterse en una gola y hacerse fuerte, tras unas idas y venidas  pude sacar esta preciosa lubina, la cual no me esperaba ni mucho menos, ya bien entrado el verano, pero que sin duda me dió una buena alegría ya que ese día fuí a ver que salía.



Tras las felicitaciones del pescador, me dispuse a encarnar un nuevo cebo, no pasaron dos minutos, voy a lanzar de nuevo y veo que este señor ya no estaba, miro a la derecha buscándolo y veo como a toda prisa amarra la barca al 4x4 y se tira al agua, no me lo podía creer, me estaba calando el trasmallo  a 50 metros de mis cañas.




 ¡¡¡INCREIBLE!!! no sin antes, llamar a los del chozo siguiente que salieron rápidamente ha hacer lo propio.  Total al regresar de hacer la faena se metió en su chozo sin mediar palabra ni gesto alguno. 







Bufff, pues nada señores a recoger bártulos tras apenas dos horas de pesca y pegarme otra caminata de una hora con los cuernos bien retorcidos, menos mal que los coletazos de la lubina aún viva en la nevera me iban alegrando el paso.



ç
  Respeto 0 el de este colectivo con los demás usuarios de la playa, y la vista bien gorda  de las autoridades que me fuí encontrando por el camino de regreso y fuí informando de lo sucedido.
(Seprona y Agentes de Medio Ambiente).

En fin, un poco enfadado por lo sucedido me despido hasta la próxima, saludos...











lunes, 1 de septiembre de 2014

Mantelina a Surfcasting



Tras algún tiempo sin poner escama por aquí ya que ando muy liado con el trabajo, he sacado un hueco para poner el resultado de la última salida a surfcasting junto a mi amigo Lolo. En este caso se produjo en aguas gaditanas tras hacerle una visita para pasar con él el fin de semana. Aunque la jornada no iba dirigida a la búsqueda de este merodeador de los fondos marinos, sino a los escualos que algunos afortunados han tenido la suerte de clavar en estas últimas semanas por el litoral gaditano.
 Esta jornada me sirvió para seguir poniendo a prueba algunos de los materiales que sigo probando, no son otros que los anzuelos Owner, los hilos Wiffis y el fluorocarbono también Wiffis. Cada día me sorprende más lo bien que van estos anzuelos y sobre todo el fluorocarbono.

Boga, Owner 5180 y fluorocarbono wiffis 0.62

La noche transcurrió sin picadas, con mucho roamen que no daba ningún respiro, cada vez se notaba más  la humedad,  y se estaba más cómodo bajo la sombrilla y la butaca cuando de repente un trapiluz voló, marcando picada. Tras alumbrar el puntero y verlo doblado y sacando pelo en una picada realmente bonita, corro y clavo, unas fuertes carreras y cabezazos me hicieron pensar que un cazón había tomado el engaño, pero tras unos minutos notaba como se aplastaba hacia el fondo lo que me hizo pensar que se trataba de un chucho. Tras unos largos minutos pude ponerla en seco con un pelo del 0.25 (Wiffis X-Bond), y contemplar que se trataba de una mantelina y no un chucho, lo cual me sorprendió bastante ya que era la segunda que veía en mi vida, la otra la sacó Machado curiosamente con el mismo cebo.








Tras desanzuelarla no sin dificultad y las fotos de rigor volvió sana y salva por donde vino este majestuoso pez. Dejo aquí enlace del vídeo.


https://www.youtube.com/watch?v=5V4hzOsrXuI











martes, 20 de mayo de 2014

Temporales asalto final. Robalo XXL,

Bueno señores/as como comenté en la última entrada, la primavera, como a la mayoría nos cambia el reloj biológico en el que cambio de hábitos en cuanto a pesca se refiere, dejando a un lado la temporada invernal, pero según la experiencia de otros años a finales de  Abril y Mayo suelo tocar alguna buena lubina. Tras la fructífera salida de la jornada anterior y temiendo que las aguas se tranquilizaran ya en exceso en las siguientes semanas, tenía que intentarlo una última vez antes de cambiar los plomos de grapa y pirámide por los de lance. Tras ver que el agua se encontraba bien tras 3 días batiendo el mar, decidí hacer una salida exprés al finalizar la faena del día, así me planté sobre las 19:30 en el pesquero con 3 horas de subida aún por delante y una de bajada que era el tiempo límite que me había impuesto para irme, ya que al día siguiente tocaba rendir bien.
Libertad en estado puro
Cañas listas, anzuelos cebados con choco sucio y pulpo, cañas al agua y a disfrutar de el último temporal con sabor invernal, un poco nostálgico, ya que hasta Octubre o Noviembre será dificil  disfrutar de nuevo de la pesca que más me gusta. Las cañas pescaban bien, a pesar de la corriente, las gametas del  0.50 cumplían su función y solo quedaba esperar. Tras dos horas sin actividad alguna empezó a remolinarse el viento aumentando su intensidad, a lo que se sumó un aguacero que me hizo refugiarme en el paraguas. Fué cuando más agua caía cuando pude ver como una de las Stratto se retorcía de gusto en su cañero, jeje menuda picada, salté de la silla y esperé a que repitiera el arreón, tras otra espectacular arrancada esta vez hacia  la derecha me dejó la caña totalmente volcada hacia atrás, momento en el que la tomé en mi mano, apreté un poco el freno y clavé de un buen cachete, quedando la caña totalmente arqueada y sacando hilo con dos buenas carreras, aquel pez si era bueno, muy bueno, su peso le delataba, era el róbalo que había estado buscando todo el invierno y que no había dado la cara. solo quedaba disfrutarlo e intentar ponerlo en seco, tras unas buenas arrancadas se vino totalmente a la orilla, haciéndome andar bastante hacia mi derecha, metiéndose peligrosamente debajo de las otras cañas.


La suerte hizo que no se liaran, y en su intento de venirse a la orilla a meterse donde más fuerte rompía el agua en su intento por librarse del anzuelo, cavó su propia tumba, ya que la fuerza de las olas ayudadas de la tensión de la línea hicieron su trabajo y en poco tiempo lo tenía a punto de caramelo, solo unos metros lo separaban de mí, tras quedar varado en la arena y tomarlo en la mano un gran alivio y alegría invadió mi cuerpo, con la satisfacción de un objetivo cumplido para este año que era batir mi récord de lubina, que a partir de este momento pasaba de 6.200 kg a  6.980 Kg.  7 kilazos de lubina nada más y nada menos.

No lo podía creer con la de frío y penurias que había pasado este invierno buscándolos en "su fecha",  me ha llegado ya con la primavera bien avanzada. Sin duda este año ha sido prolífico en lubinas, si bien han abundado mucho las lubinas medianas, estando las grandes muy escasas y complicadas.


 Quiero agradecer a todos los compañeros que han salido este invierno de pesca conmigo a comernos temporales, en especial a Lolo (Manuel Aljama) por  su apoyo, su dedicación, su buen hacer y su entusiasmo, ya que sin ellos los bolos duelen más y cualquier día aunque no haya picadas se convierte en un día agradable, disfrutando de la naturaleza en una de sus caras más duras. Días en los que aunque la picada se la lleve uno, el éxito y la alegría nos inunda a todos cuando vemos a un amigo sostener en la mano su preciado trofeo, sin envidias, sin rivalidad. En ese momento solo un abrazo puede expresar la complicidad que tienen los verdaderos compañeros de pesca.   Lástima que no todo el mundo entienda ésto.


Nou Cast sin memoria  0.50 y Owner SSW 5/0


Sin nada más que contar me despido hasta la próxima entrada con unas fotos, mirando al horizonte esperando de nuevo ver esos borreguitos en el agua que actúan como un poderoso imán para los que amamos el Surfcasting invernal. Un abrazo y felices pescas.






Siento las gotitas en las fotos, pero el aguacero no perdonó

Materiales usados:

Caña Nou Cast Strattocast 425 semihibrida
Hilo Nou Cast arena 0.22
Gameta Nou Cast sin memoria 0.50
Anzuelo Owner 5/0 SSW




viernes, 2 de mayo de 2014

Temporales, penúltimo asalto.

Tras un mes de parón en cuanto a pesca se refiere, entre viajes y Semana Santa, esperaba el momento en que un poco de tiempo libre me permitiese mojar los anzuelos. Para mí la Semana Santa supone el punto de inflexión tras la temporada invernal, en la cual cambio de hábitos, artes, pesqueros y forma de proceder, pasando a  preparar un menú distinto con el que engañar  a los peces en esta época y adaptar los materiales a los pesqueros que voy a visitar y especies que voy a buscar.   Pensando en como afrontar las siguientes salidas de pesca, el tiempo fue caprichoso y tras una Semana Santa bastante apacible en cuanto climatología se refiere, se metió un buen temporal que aguantaría toda la semana con más o menos intensidad. Ya tenía el chip cambiado, pero la cabra tira al monte y no pude resistirme a intentarlo en el temporal. Miré de que tiempo disponía y que día iba a ser más favorable e intenté cuadrar una salida corta, pero con buenas condiciones. Pues nada el día elegido me cargué los trastos a la espalda y me planté en el pesquero seleccionado para esa ocasión, el cual llevaba tiempo sin visitar y le tenia ganas. Las condiciones parecían favorables así que me apresuré a montar las Strattos y a instruir a mi compañero de pesca ese día, Eloy, el cual no había pescado nunca un temporal, ya que le tiran más las piedras y le eché una mano con los montajes.


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  Tras mandar los cebos al agua con pirámides, en segundos los hilos estaban en la orilla, había demasiado arrastre, por lo que no tuve otra que meter las grapas de 150 gr y un hilo más fino,   ahora si  parecía que aguantaba. Tras sacar las cañas y ver que estaban pescando bien y sin enredos, las dejé un largo rato hasta que una de ellas se destensó, dando la cara un robalete de 1.4 Kg que nos dio muy buena espina.




Fue subiendo la marea y los enredos y las algas aparecieron en la escena, mala cosa, aguantamos como pudimos algún tiempo, teniendo que sacar las cañas constantemente y fue solo en el repunte de la pleamar cuando nos dieron tregua, momento en el que me senté a comerme el bocata. Como suele pasar no me lo había terminado cuando la caña de la izquierda se dobla lentamente. ¡Malditas algas, pensé de nuevo!, así que me terminé el bocadillo y cuando fui a sacarla vi que estaba bastante hacia la izquierda. Tras recuperar el hilo que había destensado pude notar un buen pez al otro lado de la línea, el cual fue cada vez más tirando hacia  la izquierda hasta meterse en el espumerío, donde me regaló una bonita batalla, tras la cual pude poner en seco esta bonita lubina de 3.6 Kg de peso que no pudo resistirse a un pata de pulpo bien presentada.





Tras unas fotos y bromas con el compañero dimos por concluida la jornada ante la inminenete llegada del arrastre con la bajada de la marea.  Pescar el temporal había merecido la pena y mucho, no solo por las capturas , si no por compartir la jornada con Eloy, el cual me parece que ha quedado enganchado ya a este tipo de pesca, jeje y me ha pedido la revancha, pero ésta vez en su zodiac, veremos a ver la paliza que me da, jaja.



Las previsiones hacían presagiar que el temporal se iba a alargar toda la semana, con más o menos fuerza, así que habría que planear algo a la caída del mismo y apurar las últimas opciones con las reinas de la espuma. ¿Habra sorpresa?? Jejeje hasta la próxima......


El compañero Eloy, un artista.



Materiales y Cebos utilizados:

Cañas: Nou Cast strattocast
Hilo: Nou Cast arena  0.22
Coal: Nou Cast sin memoria 0.50
Anzuelo: Owner SSW 5/0
Cebos: choco sucio y pulpo.


domingo, 13 de abril de 2014

Robalos primaverales.

Ya muchos dieron por terminada la búsqueda de lubinas una vez que el frío de Enero y Febrero nos abandonó, pero aún podemos hacernos con alguna lubina, si bien es cierto que después del desove los mayores ejemplares se retiran un poco y los que se quedan bajan de peso y un poco la actividad, tras el periodo de tanto esfuerzo por el que han pasado en los últimos meses.

Si bien a medida que aumentan las temperaturas las lubinas bajan la actividad, será el cebo vivo y el spinning casi las únicas modalidades que consigan engañar a las astutas lubinas. ¿ Y a surfcasting?  Si vemos que se acerca alguna borrasca, o algún día en el cual el viento sople de cara y nos levante unas buenas rompientes no dudemos en intentarlo a surfcasting, pues seguro que alguna lubina merodeará la zona y podremos tenerla a tiro de nuestros aparejos.

En este caso la jornada fué diurna, comenzando antes del medio día y posponiéndola hasta la caída del sol con la intención de pillar el ocaso que coincidía con el repunte de la marea. El agua estaba fenomenal y el aire comenzó a soplar tal como pronosticaba el parte meteorológico, así que solo quedaba esperar. Como casi siempre, me acompaña mi amigo Lolo en mis salidas de surfcasting, y por primera vez en la temporada robalera disfrutábamos de un buen día de sol, así que como la ocasión lo merecía preparé esa misma mañana una buena fiambrera de ensaladilla rusa y algún que otro  manjar más en forma de jamón serrano y caña de lomo  de Trevélez, el cual acompañamos con el omnipresente tintorro del Lolo que nunca le falta en la nevera jeje. 

Total entre risas y anécdotas fue transcurriendo la jornada con pescado pequeño al principio, en forma de sargos y bailas. A medida que subía la marea se marcaron más peces pequeños, los cuales podíamos devolver sin muchos problemas al agua. Fué ya casi empezando a ponerse el sol cuando tuve la primera picada, saliendo el primer róbalo de la jornada, que si bien no era un xl, ya tenía un tamaño bastante apañado, el cual nos dió ánimos para seguir un poco más. 



Durante una hora hubo mucha actividad, sacando dos róbalos más que fueron devueltos, ya que aunque tenían la talla mínima, no consideré oportuno llevármelos para que sigan creciendo.Tras esos dos tuve una buena picada con lo que parecía ya un xl, que tras unos minutos de lucha se despescó antes de llegar a la rompiente. Mala suerte. Fué reponer cebo y una nueva picada marcaba la presencia de otro buen robalete, el cual dio bastante guerra debido a un escalón que se había echo  a consecuencia del golpeteo de las olas.




Mientras mantenía esta frenética actividad Lolo hacía de las suyas con las bailas, es inexplicable como a mis cañas entraban robalos y a las suyas bailas, cuando todo lo que veían los peces bajo el agua era idéntico en las 4 cañas, Expediente X jeje. 



Tras la puesta de sol Lolo empezó a recoger ya que era Domingo y aún tenía que cumplir con la familia, yo decidí aguantar un poco más, y ya casi despidiéndome de Lolo una nueva picada me marcó otro robalo un poco menor que los anteriores, y que al venir tragado no pude devolverlo al agua de nuevo. Foto de Lolo y me despido de él aguantando en el pesquero una hora más antes de  un buen chaparrón con el que puse punto y final a la jornada sin ninguna picada más.

La humedad del ambiente no permitió una foto de mayor nitidez.

Ya se echaba de menos el solecito de la primavera.
Una vez más buena pesca, buenos materiales Nou Cast y Owner; y  como siempre mejor compañía.
Me despido hasta la próxima, un saludo.











lunes, 10 de marzo de 2014

Seguimos en busca de los grandes.

Seguimos buscando los grandes róbalos,  como sigue siendo habitual. Ésta vez repetí pesquero trás el éxito de la jornada anterior, con la esperanza de que otro gran Labrax tomara el cebo, pero una vez más un pez mediano quiso tomar el engaño en lugar de sus congéneres de mayor porte. El día pintaba bien, sin algas, agua movida, no había enredos, todo estaba estupendo pero una vez más la actividad era nula, ni las inquietas bailas hacían acto de presencia, y es que las mareas pequeñas es lo que tienen. Todo apuntaba a un bolo de campeonato, con las cosas ya medio recogidas, una caña ya en su funda me dispuse a limpiar un poco el puesto de pesca (no veas como lo habían dejado algunos antes que yo), cuando por el rabillo del ojo veo que el trapiluz cae al suelo, y el hilo queda en banda, pensando que serían algas o la corriente seguí recogiendo basura hasta llenar una buena bolsa, pero sin quitar el ojo a la caña, y en una de las ojeadas vi el trapiluz dando saltos, signo inequívoco de que algún peje estaba al otro lado de la línea. Tras tomar la caña en la mano y clavar, noté unos bonitos tirones, que si bien no eran de un gran róbalo, hacían presagiar que no era del todo malo, y así es como con sus 2.3 Kg me salvó del bolo supiéndome a gloria tras la jornada tan aburrida que había tenido. La receta hilo Nou Cast Arena  0.26 para el carrete,  el sin memoria 0.40 para los coales, y una buena tira de choco fresco encarnada en un buen Owner fukase 5/0 sigue dando sus frutos.
Tras la foto, a terminar de recoger y salir pitando que tenía cosillas que hacer jeje. Seguiremos intentándolo en futuras salidas.

martes, 25 de febrero de 2014

Doblete Lubinas.

Por fin se acabaron los exámenes, y con ello otra vez vuelvo a disponer de tiempo para poder pescar y también escribir algo, al menos estas primeras semanas de cuatrimestre. Así os relataré lo que me deparó esta jornada mañanera.. Tras salir de un examen con la cabeza como un bombo necesitaba despejarme, y que mejor manera que clavando las cañas en la arena aunque solo fuesen unas horitas. La marea cuadraba bien, y las condiciones eran propicias, así que no me lo pensé, saqué un choco del congelador y me acosté pronto, para intentar coger el amanecer. A las 5:30 ya estaba en la playa y a las 6 las cañas en el agua. No llevaban las cañas en el agua ni 15 minutos cuando una de ellas se retorció, empezando a escupir pelo a intervalos muy cortos, lo que me hacía presagiar una buena pelea, cuando llegué a la caña seguía tirando y se había ido bastante hacia la izquierda, tras dar el cachete me dí cuenta de la clase de animal que se trataba y es que era bastante grande. Tras unos  minutos disfrutando de la batalla consigo meter el puente, cosa que tuve que hacer unas cuantas veces, con la mala suerte que en una de las carreras laterales se enganchó una gran maraña de hilos de los trasmallos con sus respectivas boyas y cuerdas, así que pasó lo que más temía, y en uno de los cabezazos el hilo del 0.22 cedió por el roce con las cuerdas y en uno de los cabezazos partió, dejándome con cara de tonto, y es que el pez era muy muy bueno, sospecho que robalaco xxl o alguna corvina ya de las buenas por los cabezazos tan burros que daba. Totalmente mosqueado estuve a punto de recoger, y es que es el segundo gran pez que pierdo este invierno. Mala suerte, otra vez será.


Con más resignación que ganas y tras unos minutos sentado pensando que hacía, cambié la bobina, encarné un buen cebo  y seguí pescando.

 A eso de las 7:00 am veo una caña destensada y cuando la cojo en la mano un fuerte tirón me dice que tengo un buen pez al otro lado de la línea, tras una bonita pelea, digna de su talla, este precioso róbalo quedó a mis  pies con la ayuda de una ola. Siento la calidad de la foto, pero la noche,  la humedad, solo y el automático de la cámara no dan para más jeje.





Al final mereció la pena quedarse, aunque no se me iba de la cabeza el pez perdido. Tras lanzar la caña, foto de rigor con el automático y a la nevera. Tras unos minutos bajo el paraguas refugiado de un breve chaparrón voy a revisar las cañas y mientras me dirijo a ellas veo una caña amorrando y marcando picada, cuando llegué a la caña hilo en banda y a andar tras ella, tras recogerle todo el hilo que había dejado suelto,  clavo y compruebo que ella sola se había venido a la misma rompiente, en esta ocasión ella misma en su afán de buscar la rompiente para intentar zafarse del aparejo se vio sorprendida por una ola que la echó fuera, dejando la segunda buena pieza de la jornada justo cuando empezaba a despuntar el día.


Tras esta preciosa captura aguanté un par de horas más hasta las 10 de la mañana momento en el que recogí los bártulos y puse rumbo a casa para cambiar las cañas por los apuntes. 
Así que me fui con muy buen sabor de boca por el doblete conseguido, por fin este invierno tocaba algún gran labrax, después de algún bolo y peces medianetes. Me despido de vosotr@s esperando que os haya gustado y os haya echo pasar un rato ameno, deseando se vuelvan a dar buenas condiciones para salir a buscarlos.